El aceite de cacahuete tiene mala reputación en parte merecida: el que se usa para freír en cocinas industriales es refinado, neutro y sin sabor. Pero el aceite de cacahuete virgen prensado en frío a partir de cacahuetes tostados es exactamente lo contrario: tiene un aroma potente a fruto seco y un sabor que puede transformar un plato.
Dos tipos de aceite de cacahuete muy diferentes
Refinado: el que usan las cadenas de fast food y las frituras industriales. Sin color, sin sabor, punto de humo alto (230 °C aproximadamente). Neutro por diseño.
Virgen prensado en frío: color ámbar oscuro, aroma intenso a cacahuete tostado. Punto de humo mucho más bajo (160 °C). No está pensado para freír a alta temperatura: el prensado en frío conserva los compuestos aromáticos pero los hace sensibles al calor. Si lo calientas demasiado, el sabor se destruye y aparecen compuestos no deseados.
Para qué usarlo
Su función principal es en crudo o en preparaciones a temperatura baja. Usos concretos:
Ensaladas: unas gotas sobre verduras asadas, zanahoria rallada o col china. El contraste con vegetales amargos (rúcula, radicchio) funciona muy bien.
Salsas asiáticas: base para satay, salsas de maní para fideos o para acompañar brochetas. Se mezcla con salsa de soja, jengibre y un poco de lima.
Repostería: unas gotas sobre helado de vainilla, en galletas de mantequilla de cacahuete caseras o sobre brownies.
Carnes: sobre una entraña o una tira de asado a la brasa, un hilo de aceite de cacahuete al final aporta un contraste de sabor inesperado.
Conservación
Lugar fresco y oscuro, nunca en la nevera (puede solidificarse sin alterar la calidad, pero cambia la textura). Una vez abierto, consumir en 3-4 meses antes de que pierda el aroma.
Tenemos el aceite de cacahuete tostado de Huilerie Beaujolaise y otros aceites de frutos secos en nuestra sección de aliños y aceites.